Son tan pequeños e insignificantes esos momentos que me llegan fuerte al alma.
Ella cabizbaja, sola y dejada me mira al pasar, su amuleto lo ha perdido.
El triste porque ella no esta y se aferra a una mano durante 3 segundos y luego en casa la añora.
Y las demas me miran porque no me reconocen, estoy renovada.
Pienso en mi cuna de ornamentos metalizada, un cuervo esta posada en ella. Ya me lo aviso, la vida es dura.
Siento pena por la gente, demasiada empatia, me gustan las causas perdidas.
Ultimamente me escondo.
Los olores me encantan, la casa de R. huele muy bien, huele a el.
Mi casa huele a felicidad frustrada, demasiado hogar para mi.
Llevo 5 dias con un dolor en el vientre que no me deja vivir, tendras que esperar mi estrella.
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